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Actualidad Semanal +D. Semana 35/2025

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Sinopsis

Faltaban tres segundos para el final de la final olímpica de baloncesto de 1972. Estados Unidos, que nunca había perdido un partido olímpico en su historia, acababa de anotar para ponerse 50-49 por delante de la Unión Soviética. El caos se apoderó de la cancha, pero el partido parecía terminado. O eso creían. Un árbitro detuvo el juego. En medio de gritos y protestas, se decidió inexplicablemente resetear el reloj y dar a los soviéticos una nueva oportunidad. La jugaron y fallaron. Estados Unidos celebró de nuevo. Pero entonces, ocurrió algo que nadie había visto jamás. El propio secretario general de la FIBA, la máxima autoridad del baloncesto mundial, bajó de las gradas, se acercó a la mesa de anotadores y ordenó que el reloj se volviera a poner en tres segundos por tercera vez. En ese último y polémico intento, la Unión Soviética anotó. Hoy, más de cincuenta años después, las medallas de plata del equipo estadounidense siguen guardadas en una cámara acorazada en Suiza. Ningún jugador ha ido nunca a reco